Laboratorio Virológico de Cuyo

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31 de julio, 2018

Hepatitis: cuáles son los cinco agentes infecciosos más comunes que afectan el hígado, los síntomas que producen y su tratamiento

Este 28 de julio, se recordó en todo el mundo el Día Mundial contra la Hepatitis, iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En esta nota, te recordamos los alcances de esta enfermedad silenciosa.

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado. La afección puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis (cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado. Determinados virus son causa frecuente de la inflamación del hígado, que también pueden deberse a otras infecciones, sustancias tóxicas (por ejemplo, el alcohol o determinadas drogas) o enfermedades auto inmunitarias.

Existen distintos tipos de hepatitis, cada una con sus características especiales.

Hepatitis A

Es producida por el virus de la hepatitis A (en inglés HAV). Su transmisión se produce al consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal que contienen el virus, y también por contagio de persona a persona, sobre todo si las condiciones higiénicas son deficientes.
Se trata de un tipo generalmente leve de hepatitis especialmente cuando ocurre en niños. En numerosas ocasiones no presentan síntomas importantes, por lo que la enfermedad no llega a ser diagnosticada. Los síntomas consisten en cansancio, inapetencia, náuseas y vómitos, y signos clínicos como ictericia (la piel tiene un color amarillento) y coluria( orina de color oscuro). Los síntomas suelen ser más graves en adultos que en niños.
La evolución habitualmente es benigna y autolimitada. No evoluciona a la cronicidad. En raras ocasiones puede surgir una complicación denominada hepatitis fulminante, que puede ser mortal.

Hepatitis B

Es producida por el virus de la hepatitis B (en inglés HBV). El contagio se produce a través de la sangre y/o los fluidos corporales infectados como el semen, las secreciones vaginales.
La hepatitis B puede: resolver la infección aguda y curarse por completo. En otras, evoluciona a una enfermedad crónica, es decir no puede eliminarse al virus y este continúa perpetuando la infección.
La enfermedad hepática de tipo B se considera aguda si la infección se resuelve en un período inferior a 6 meses. De lo contrario, si el virus permanece en el cuerpo del individuo, después de ese periodo pasa a considerarse como de evolución crónico, donde puede tener un peor pronóstico y evolucionar a la cirrosis hepática.

Hepatitis C

Es causada por el virus de la hepatitis C (en inglés HCV) y se transmite por contacto directo con la sangre de una persona infectada. Sus principales formas de transmisión suelen ser:
• Agujas o jeringas contaminadas.
• Transfusiones sanguíneas antes de 1992
• Hemodiálisis
• Mediante material infectado: sanitario, material para tatuajes, piercings
• Durante el parto: transmisión madre-hijo

Al igual que la hepatitis B, pueden tener un curso agudo y un curso crónico, siendo este último el que suele desarrollarse con mayor frecuencia (85% de los casos). En la mayoría de los casos el paciente permanece asintomático, aunque la enfermedad puede progresar lentamente en años, siendo su peor desenlace la aparición de cirrosis y cáncer hepático.

Hepatitis D

El virus de la hepatitis D (en inglés HDV), también llamado hepatitis delta, se transmite por las mismas vías que el virus de la hepatitis B.
Es un virus muy especial, defectivo, pues necesita la existencia de una infección por el virus de la hepatitis B para poder sobrevivir en el ser humano. Por ello, cuando alguien está infectado por el HDV también está infectado con toda seguridad por el VHB. Esto se debe a que su envoltura externa está formada por la proteína que recubre al HBV.
Se estima que el 5% de los pacientes con hepatitis B están coinfectados por el virus de la hepatitis D.

Hepatitis E

La hepatitis E es una enfermedad hepática causada por el virus de la hepatitis E (HEV). Existen al menos cuatro genotipos distintos: el 1 y el 2 solo se han encontrado en el ser humano, mientras que el 3 y el 4 circulan en varios animales (entre ellos los cerdos, jabalíes y ciervos),  sin causarles enfermedad, e infectan ocasionalmente al ser humano. La enfermedad es frecuente en países o zonas con acceso limitado a servicios esenciales de suministro de agua, saneamiento, higiene y salud.
La infección suele ser autolimitada y se resuelve en 2-6 semanas, pero a veces causa una enfermedad grave, denominada hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda), que puede ser mortal.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis?

Es importante tener en cuenta, que algunas personas que tienen hepatitis no presentan síntomas. Se los denomina pacientes “asintomáticos”. Pero otras pueden presentar:
• Pérdida del apetito
• Náusea y vómitos
• Diarrea
• Orina oscura y evacuaciones de coloración pálida
• Dolor abdominal
• Ictericia, tonalidad amarilla de la piel y los ojos

¿Cómo se previene la hepatitis?

La protección más segura y efectiva la brindan las vacunas contra las hepatitis A y B. Se cuenta con vacunas seguras y eficaces para el virus de las hepatitis A, B y si nos protegemos de la infección del HBV indirectamente estaremos protegidos del HDV. En el caso de la hepatitis E, existen vacunas pero no poseen una amplia distribución, solo se comercializa hasta ahora en China.
Para el virus de la hepatitis C no existe una vacuna.

Además de las vacunas, la prevención de esta enfermedad puede realizarse teniendo en cuenta estas recomendaciones:

• Lave sus manos con agua y jabón antes y después de cocinar, después de usar el baño, después de cambiar pañales (cortar la cadena ano-mano-boca) .
• Lave cuidadosamente las frutas y vegetales con agua potable antes de ingerirlos.
• Evite el contacto con sangre. Nunca comparta: agujas, materiales para introducir sustancias por la nariz ni objetos de higiene personal, como máquinas de afeitar o cepillos de dientes .
• Si se colocara tatuajes o piercings, asegúrese de que se utilice material descartable.
• Use guantes cuando exista riesgo de contacto con la sangre, sus derivados o fluidos genitales.
• Utilice preservativo desde el inicio hasta el final de cada relación sexual y en caso de practicar sexo oral, use también preservativo o campo de látex .
• Si su pareja tiene hepatitis A, B o C crónica, debe consultar en el centro de salud acerca de las medidas preventivas que debe tomar (cuidados en las relaciones sexuales, necesidad de vacunarse, entre otras).
• Si está embarazada, es fundamental realizar todas las pruebas recomendadas, entre ellas las pruebas de hepatitis, en los controles del embarazo y vacunarse contra la hepatitis B, si no ha recibido ya previamente la vacuna.
• Si usted o alguien en su familia está en contacto con alguna persona con diagnóstico de hepatitis aguda, no tiene antecedentes de la enfermedad y no está vacunado/a, consulte con un médico, quien le indicará si es necesario implementar alguna medida de prevención en particular.

 

Producción periodística: Diario Salud