Laboratorio Virológico de Cuyo

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4 de mayo, 2016

Coqueluche

La tos convulsa o coqueluche, es una afección respiratoria que puede causar enfermedades graves en bebés, niños, adolescentes y adultos. Los síntomas aparecen, por lo general, 5 a 10 días después de que la persona haya estado expuesta a la bacteria, pero algunas veces pueden pasar hasta 3 semanas antes de que aparezcan.

Coqueluche  ( Tosferina, Tos convulsa,  Bordetella pertussis)

La tos convulsa o coqueluche, es una afección respiratoria conocida comúnmente como tosferina convulsiva o pertussis, es una enfermedad muy contagiosa causada por un tipo de bacteria llamada Bordetella pertussis. Estas bacterias se adhieren a los cilios (pequeñas extensiones parecidas a vellos) que recubren parte del aparato respiratorio superior. Dichas bacterias liberan toxinas (venenos) que dañan los cilios y hacen que las vías respiratorias se inflamen.

 

Transmisión

La coqueluche es una enfermedad muy contagiosa que solo se encuentra en los seres humanos. Se transmite de una persona a otra. Por lo general, las personas con coqueluche les transmiten la enfermedad a los demás al toser o estornudar, o al pasar mucho tiempo en contacto cercano con ellos compartiendo el espacio donde respiran. Muchos bebés que contraen la coqueluche son contagiados por sus hermanos mayores, padres o las personas que los cuidan, quienes tal vez ni siquiera sepan que tienen la enfermedad.

 

Las personas infectadas son más contagiosas hasta por unas 2 semanas después de que aparece la tos. Los antibióticos pueden acortar el periodo durante el cual una persona es contagiosa.

 

Aunque las vacunas contra la coqueluche son la herramienta más eficaz que tenemos para prevenir esta enfermedad, ninguna vacuna es 100 % eficaz. Si la coqueluche está circulando en una comunidad, existe la probabilidad de que una persona de cualquier edad, que tenga todas sus vacunas, contraiga esta enfermedad tan contagiosa. Generalmente, si usted ha sido vacunado y aun así se enferma, la infección no será tan grave.

Signos y síntomas

La coqueluche (tos convulsiva o pertussis) puede causar enfermedades graves en bebés, niños, adolescentes y adultos. Los síntomas de la coqueluche aparecen, por lo general, 5 a 10 días después de que la persona haya estado expuesta a la bacteria, pero algunas veces pueden pasar hasta 3 semanas antes de que aparezcan.

Primeros síntomas

En aquellos que han sido vacunados:

  • En la mayoría de los casos, la tos no dura tantos días.
  • Los accesos de tos, el silbido y los vómitos después de los accesos ocurren con menos frecuencia.
  • El porcentaje de niños con apnea (larga pausa al respirar), cianosis (coloración azul o morada de la piel debido a la falta de oxígeno) y vómitos es menor.

Esta enfermedad suele comenzar con síntomas parecidos a los del resfriado y tal vez con tos leve o fiebre. En los bebés, la tos puede ser mínima o incluso estar del todo ausente. Los bebés pueden presentar un síntoma llamado “apnea”. La apnea es una pausa en el patrón de respiración del niño. La coqueluche es más peligrosa en los bebés. Alrededor de la mitad de los bebés menores de 1 año que contraen esta enfermedad necesitan atención médica en el hospital. Los primeros síntomas pueden durar de 1 a 2 semanas y suelen incluir:

  • Moqueo
  • Fiebre baja (generalmente mínima durante toda la enfermedad)
  • Tos leve ocasional
  • Apnea: una pausa en la respiración (en los bebés)

Coqueluche en los bebés

Es importante saber que muchos bebés con coqueluche no tienen nada de tos. Esta enfermedad, en cambio, hace que dejen de respirar y se pongan azules.

Debido a que en sus primeras etapas la coqueluche no parece ser algo más que un resfriado común, a menudo no se sospecha ni diagnostica hasta que no aparecen los síntomas más intensos.

Síntomas en las etapas más avanzadas

Después de 1 a 2 semanas, y a medida que la enfermedad evoluciona, pueden aparecer los síntomas tradicionales de la tosferina. Estos incluyen:

  • Paroxismos (accesos) de mucha tos rápida seguidos de un fuerte silbido al respirar.
  • Vómitos durante o después de los accesos de tos.
  • Agotamiento (mucho cansancio) después de los accesos de tos.

Es importante saber que no toda persona con coqueluche tose o emite un silbido al respirar.

La coqueluche puede causar accesos de tos violentos, rápidos y repetidos, que hacen que los pulmones se queden sin aire, al punto que la persona afectada debe hacer un esfuerzo mayor para respirar, lo cual produce un fuerte silbido. Esta tos extrema puede causar vómitos y mucho cansancio. Aunque por lo general, después de un acceso de tos, la persona queda exhausta, es común que entre los accesos se vea bastante bien. Los accesos de tos pueden ocurrir con más frecuencia durante la noche, y se hacen más comunes y más fuertes a medida que la enfermedad evoluciona. Los accesos de tos pueden presentarse hasta por 10 semanas o más. Sin embargo, las personas que tienen un caso más leve (menos grave) de la enfermedad, a menudo no presentan el silbido. Por lo general, la infección es más leve en los adolescentes y adultos, especialmente en los que han sido vacunados contra esta enfermedad.

Recuperación

La recuperación de la coqueluche puede ser lenta. La tos se vuelve más leve y menos frecuente. Sin embargo, los accesos de tos pueden regresar con otras infecciones respiratorias muchos meses después de que haya comenzado la infección de la tosferina.

 

Complicaciones

Bebés y niños

La coqueluche puede causar serias y a veces mortales complicaciones en los bebés y niños pequeños, especialmente en aquellos que no tienen todas las vacunas.
Alrededor de la mitad de los bebés menores de 1 año que contraen coqueluche necesitan recibir atención médica en el hospital. Mientras más pequeño sea el bebé, mayores serán las probabilidades de que necesite tratamiento en un hospital.

Adolescentes y adultos

Los adolescentes y adultos también pueden presentar complicaciones por la tosferina, pero estas suelen ser menos graves en este grupo de edad, especialmente en aquellos que han sido vacunados contra la tosferina. Las complicaciones en los adolescentes y adultos a menudo son causadas por la misma tos. Por ejemplo, la persona puede desmayarse o romperse (fracturarse) una costilla durante accesos violentos de tos.

 

Prevención

La mejor manera de prevenir la coqueluche en los bebés, niños, adolescentes y adultos es vacunándose. Además, mantenga a los bebés y a quienes tengan un alto riesgo de presentar complicaciones por la coqueluche alejados de las personas infectadas.

La vacuna contra la coqueluche, recomendada para bebés y niños se llama DPT. Esta es una vacuna combinada que ayuda a proteger contra tres enfermedades: la difteria, el tétanos y la tosferina.

La vacuna infantil contra la coqueluche (DPT), aplicada acorde al esquema del  calendario nacional de vacunación en Argentina, protege a la mayoría de los niños por al menos 5 años.

La protección de la vacuna contra estas tres enfermedades disminuye con el tiempo. Antes del 2005, la única vacuna de refuerzo disponible (llamada DT) protegía contra el tétanos y la difteria, y se recomendaba que los adolescentes y adultos la recibieran cada 10 años. En la actualidad se cuenta con una vacuna de refuerzo (llamada DPT) para preadolescentes, adolescentes y adultos que ofrece protección contra el tétanos, la difteria y la tosferina.

Estar al día con las vacunas contra la coqueluche es especialmente importante para las familias con bebés recién nacidos y las personas que los cuidan.

Si su médico confirma que usted tiene tosferina, su cuerpo tendrá una defensa natural (inmunidad) contra futuras infecciones. Algunos estudios indican que la infección de la coqueluche puede proporcionar inmunidad por 4 a 20 años. Debido a que esta inmunidad disminuye y no ofrece una protección de por vida, se recomienda vacunarse de todas maneras, acorde al calendario nacional de vacunación en Argentina

Antibióticos

Si usted o alguien que vive en su casa recibió un diagnóstico de tosferina, su médico puede recomendarle a las otras personas que viven en su casa que tomen antibióticos preventivos (medicamentos que pueden ayudar a prevenir enfermedades causadas por bacterias) para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. Además, también es posible que les den antibióticos preventivos a otras personas que no vivan en su casa, pero que hayan estado expuestas a un enfermo con tosferina. Esas personas incluyen las siguientes:

  • Personas con riesgo de enfermarse gravemente.
  • Personas que tienen contacto de rutina con alguien que se considera que tiene alto riesgo de enfermarse gravemente.

Aunque las mujeres embarazadas no tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente, aquellas en su tercer trimestre serían consideradas de mayor riesgo debido a que podrían exponer a su recién nacido a la tosferina. Si hay un bebé o una mujer embarazada en su casa o tiene contacto habitual con bebés o mujeres embarazadas, debe consultar con su médico sobre si necesita tomar antibióticos preventivos.

Medidas de Higiene

Tal como sucede con muchas enfermedades respiratorias, la coqueluche se propaga cuando la persona infectada tose o estornuda al tener contacto cercano con los demás, quienes a su vez inhalan las bacterias que causan esta afección. Siempre se recomienda tener buenos hábitos de higiene para prevenir la propagación de las enfermedades respiratorias. Los buenos hábitos de higiene incluyen lo siguiente:

  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar.
  • Botar el pañuelo desechable usado en el cesto de la basura.
  • Toser o estornudar en la parte superior del brazo o en el codo, no en las manos, si no se tiene un pañuelo desechable.
  • Lavarse las manos con agua y jabón a menudo por lo menos durante 20 segundos.
  • Usar un desinfectante de manos a base de alcohol si no se dispone de agua y jabón.

Identificación de brotes de coqueluche

Los brotes de coqueluche pueden ser difíciles de identificar y controlar. Existen otros agentes patógenos (gérmenes) respiratorios que a menudo causan síntomas similares a los de la coqueluche y esta enfermedad puede circular junto a otros agentes patógenos (bacterianos y virales) en ciertas ocasiones. Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) se usan comúnmente para diagnosticar la tosferina. Las pruebas de PCR varían en su capacidad para mostrar correctamente quién no tiene esta enfermedad (especificidad).

En el Laboratorio Virológico de Cuyo realizamos estudios para poder confirmar el diagnóstico, a través de la identificación de dos genes de la bacteria (IS481 y PT) altamente específicos para Bordetella pertussis.

Fuente: CDC